Son nuestras últimas noches en Chile y hemos decidido elegir algo exótico para despedirnos con buen sabor de boca. Encontramos un alojamiento en Constitución de una casa en el árbol. Nuestra imaginación nos llevó a pensar que tendríamos que subir por una escalera empinada a una plataforma donde estaría emplazada la vivienda, pero no era tan bucólico.
La casa es toda de madera y está rodeada de árboles, pero no está en un árbol sino que está sobre el terreno firme y a unos tres metros del camino de tierra de llegada. Es decir no estamos en la utopía imaginada, pero sí en un entorno en la naturaleza muy agradable. Pke encuentra su dormitorio y la casa en sí muy divertida y está feliz, eso me deja completamente tranquilo.
La luminosidad del salón es espectacular, teniendo una fuerte intensidad de luz, pero protegidos por las tupidas ramas de los arrayanes que nos rodeanDisponemos de una terraza, estrecha, pero suficiente para contemplar el río Maule que fluye con un caudal notable a unos 12 metros de nuestra barandilla, donde podemos acceder para bañarnos, e incluso practicar la navegación en KayakLa vivienda dispone de dos alturas, con los espacios bien repartidos en sus ajustadas dimensiones.
La vista de la casa desde el río está camuflada por la densa vegetación, dándonos privacidad sobre los ocasionales Kayak que pasean por el río.El Kayak al que tenemos acceso es individual, pero África y Xiomara resuelven de forma ingeniosa la limitación, disfrutando bastante (sobre todo África) de la experiencia.Este broche de la estadía en Chile consigue que nos dé más tristeza que se nosterminen estos días que sé seguro recordaremos toda la vida.






