Empezamos el día con un apetecible desayuno cerca de la plaza de armas de los Andes (ciudad). Paseamos la ciudad y ponemos rumbo a Santiago, para recoger los pasaportes olvidados el día anterior.

Por el camino, un control policial, que nos hace alertar, pues no llevamos los pasaportes con nosotros (Se quedaron en el alojamiento de Santiago hace dos días).
"Somos españoles y venimos en son de paz", es una frase comodín que nos hace pasar sin mayor dificultad, jejeje.
Una vez recogidos los pasaportes, ponemos rumbo a Talca. En el camino conocemos a Pedro, artesano del cobre que tiene el taller instalado en la cuneta de la ruta. Dispone de un sencillo yunque, un artesanal fuelle y el dominio de un oficio en vías de desaparecer ( los sistemas mecanizados producen más, más brillante e incluso más económico.
Nos explica que trabajo de encargo y siempre con el cobre que procesan en Japón, es más puro que el que procesan en Mexico. Nos sorprende que admite transferencia bancaria. Su mujer le espera a las 16 horas para ir a recoger a las niñas
Xiomara nos quiere enseñar un rincón refugio de biodiversidad y hace la navegación para llegar al lugar. En el camino nos encontramos esta puerta con estos textos:
Riesgo de choque colisión y volcamiento.
Uso obligatorio de tracción 4x4
Riesgo de inmersión.
Pare, no siga, ya avanzó demasiado
Con una sólida cadena y dos candados..., valoramos que no era por aquí.
Llegamos a Talca a las 15:30, y nos dirigimos al restaurante recomendado por Juan en los Andes: "Las viejas cochinas". Restaurante conocido en la zona, cerca del río y con un ambiente de merendero, que nos hace dudar de la calidad de la comida. ¡Error! La frescura y cocina del lugar permiten disfrutar del ágape.
Francisco, el garzón que nos corresponde por el sector del restaurante nos informa de sueldos, salarios y el sistema de vida en Chile. Nos pregunta si ha hecho bien quedándose en su tierra y sin duda le confirmamos que la elección ha sido muy acertada.
Una vez más la tertulia la extendemos en la sobremesa, llegando las 18:45 y nos vamos a recepcionar el alojamiento de esta parada.
En el paseo por Talca, encontramos una variación de la frase: "Talca, París y Londres", que siempre repetía mi abuela (que nació aquí) y muchos años después comprendo su significado