Despertamos en Constitución con un suave vals de dos cisnes de cuello negro por el río Maule.
Hoy vamos a la playa (bueno van ellas) y por mi parte me dedicaré a culebrear por los alrededores buscando tomas que me satisfagan. La playa es amplia con arena volcánica (como casi todas las que hemos visitado) y con un brisa fuerte en rachas. Como se ve en la imagen las sombrillas tienen más una disposición de quitavientos que de quitasol. Hay gente, pero ni mucho menos la densidad a la que nos tienen acostumbrados las playas españolas.
La jornada fotográfica resulta muy productiva, consiguiendo captar expresiones y negocios característicos de la ciudad. La cartelería es también la representación de un país. Hay características de uso y términos que no cambian de una región a otra, como por ejemplo el food truck de churros.
Encontramos a los creadores del pollo a la marinera, pero algo les pasó, pues encontramos el establecimiento cerrado.Una tradición que trasciende fronteras es la de los vendedores de accesorios de baño, palomitas, helados y que en este país se incluye el vender frutillas (fresas recubiertas de chocolate, como ya he explicado) como característica autóctona.Encontramos a Conti (como cariñosamente hacen mención de Constitución los del lugar) en fiestas, con bastante bullicio en la plaza de armas ( la plaza Mayor) con actuaciones en directo y diversas ofertas gastronómicas. Nos llamó la atención
Hay una noria tradicional de unos 20 metros de altura y 12 barquillas, que sigue teniendo éxito entre las gentes que visitan la feria.
También atrajo nuestra atención la forma de asar el cordero: "cordero asado a las llamas".El cordero que eligen es de 14 a 16 kilos, pues tiene que estar certificado al estar ofreciéndolo en fiestas; me puntualizan que si es para una fiesta particular, lo matan de 16 a 18 kilos. Para asarlo utilizan una cruceta de acero inoxidable, abriendo el cordero entero en canal, dejándolo con llama suave en vertical, para que la grasa del mismo al asarse, vaya cayendo en la base del artilugio.
Se nos hace de noche callejeando por el centro de la ciudad que está animado, pero sin alboroto. No hemos observado la bebida de alcohol abierta en sitios públicos y sí hay bastantes locales de colaciones que no expiden bebidas alcohólicas. En los restaurantes de cierto nivel siempre hay bebidas con alcohol, eso sí.


